lunes, 27 de octubre de 2025

SOBERANÍA Y DEPENDENCIA por Benito Santomás



“SOBERANÍA Y DEPENDENCIA” (presentación de Studium Veritatis – Contingencia con Sentido Común) expone un diagnóstico político, histórico y doctrinal sobre la pérdida de la soberanía de Chile frente al orden global moderno.
Resumen del contenido:
Introducción: el espejismo de la independencia moderna.
Chile aparenta ser soberano, pero vive subordinado moral, económica y jurídicamente a poderes externos: tratados, deudas e ideologías. La independencia obtenida en el siglo XIX se ha transformado en servidumbre intelectual y económica.
Del orden hispánico al dominio global.
Se recuerda que América formó parte de la Monarquía Católica, un orden fundado en la fe, la justicia y el bien común. Ese mundo fue destruido por la Revolución liberal y reemplazado por el dominio global moderno, un imperio sin alma que domina mediante la deuda, la propaganda y el consumo. Chile, al renegar de su raíz católica, cayó en un materialismo sin identidad.
La soberanía según la tradición política hispánica.
La verdadera soberanía no es poder absoluto ni independencia formal, sino autoridad moral orientada al bien común. El Estado existe para custodiar la ley natural y la integridad espiritual del pueblo. Se contrasta el pensamiento realista clásico con el idealismo moderno, que legisla para una “sociedad ideal” y olvida al hombre real. El bien común es un orden concreto de vida conforme a la ley moral.
Chile y la pérdida de su proyecto nacional.
Desde los años noventa, el país ha sido presentado como modelo de éxito económico, pero depende del crédito y de los mercados externos. Su educación y cultura son moldeadas por ideologías foráneas. El tecnocratismo ha reemplazado la prudencia, y la utilidad ha sustituido la moral. Chile se ha convertido en un territorio administrado por intereses ajenos.
Recuperar la soberanía moral: volver a la tradición.
La restauración nacional exige volver a los principios espirituales e históricos propios: fe, verdad, justicia y bien común. La independencia auténtica nace del alma del pueblo y no de las urnas. Pese a la decadencia del clero, el espíritu católico seglar sigue vivo y puede inspirar la regeneración moral y política del país.
Conclusión: entre el orden global y la autoridad nacional.
Chile enfrenta una decisión crucial: recuperar su soberanía moral o disolverse en el sistema globalista. La libertad se conserva solo obedeciendo a la verdad. La reconstrucción requiere virtudes, conciencia, fe y amor al bien. “Un pueblo no es libre porque vota, sino porque sabe quién es y a quién obedece.”
El mensaje central: la independencia política es ilusoria sin soberanía moral y espiritual. Chile solo podrá reencontrar su destino si restaura su fundamento cristiano e hispánico.