lunes, 24 de noviembre de 2025

¿ES APTO EL CHILENO PARA LA DEMOCRACIA? por Benito Santomás


El video examina si Chile posee las condiciones humanas y morales necesarias para sostener una democracia auténtica. El análisis parte por constatar que en el país la palabra “democracia” se usa más como consigna emocional que como concepto político serio. En la tradición clásica, la democracia exige virtud, responsabilidad, respeto por la verdad y amor por el bien común; no es un permiso para hacer lo que cada uno quiere.

Se explica cómo en Chile la democracia ha sido reducida a tres falsedades: el individualismo que proclama que cada uno tiene “su verdad”, el fetichismo electoral que idolatra el acto de votar, y el emocionalismo político que sustituye la razón por la reacción sentimental. Sin virtud cívica —dominio de sí, justicia, sacrificio y disciplina— la libertad política se degrada en capricho y la democracia deriva en demagogia o anarquía.

El diagnóstico cultural del chileno contemporáneo muestra rasgos que dificultan un régimen libre: victimismo, emocionalismo, envidia igualitaria, hedonismo, inmediatez y un profundo analfabetismo moral. Sin una referencia común a la verdad y al bien, la democracia se vuelve imposible: se puede discrepar en los métodos, pero no en la naturaleza misma de las cosas.

El video concluye afirmando que, desde un realismo filosófico y sociológico, Chile no está aún preparado para una democracia madura. La libertad no es automática: requiere carácter, virtud, orden y responsabilidad. Un pueblo que no se gobierna a sí mismo será gobernado por sus pasiones o por quienes sepan manipularlas. Solo una nación que vuelva a amar el orden, la verdad y el bien común podrá aspirar, un día, a vivir una democracia justa y estable.

domingo, 2 de noviembre de 2025

CRISTIANOS MESIÁNICOS por Benito Santomás


Resumen del contenido

El trabajo se desarrolla en cuatro partes principales:

Primera Parte: Fundamentos y definición del fenómeno

Explica el contexto actual de relativismo religioso y describe el surgimiento del movimiento “mesiánico”, que pretende unir la fe en Jesús (Yeshua HaMashíaj) con la observancia de la Ley mosaica.
Se demuestra la contradicción del nombre “cristiano mesiánico” y se analizan sus rasgos: retorno a la Torá, uso del hebreo, rechazo del culto católico y estructura pseudo-rabínica.

Segunda Parte: Estructura, doctrina y relaciones religiosas

Examina la composición sociológica del movimiento, sus organismos internacionales y sus principales doctrinas.
Se demuestra que los mesiánicos niegan la divinidad de Cristo, rechazan los sacramentos, manipulan la Sagrada Escritura y reducen la Redención a un cumplimiento legal.
También se analizan sus relaciones ambiguas con el judaísmo rabínico, el protestantismo y su oposición radical al catolicismo.

Tercera Parte: Contexto político y evaluación doctrinal

Estudia la conexión del mesianismo con el sionismo político, el dispensacionalismo anglosajón y la política exterior de Estados Unidos.
Muestra cómo este movimiento sirve a la propaganda israelí, defiende la reconstrucción del Tercer Templo —blasfemia contra el sacrificio de Cristo— y promueve una escatología milenarista incompatible con la fe católica.
Incluye una revisión de sus autores principales: David H. Stern, Moishe Rosen, Michael Brown y Jonathan Cahn.

Cuarta Parte: Sentido teológico, pastoral y profético

Presenta el juicio doctrinal final: el mesianismo es una forma moderna de herejía judaizante, instrumento de confusión y pieza del proyecto sincretista global.
Se exhorta a los fieles a permanecer firmes en la fe, recordando que la Iglesia Católica es el verdadero Israel espiritual, y que Cristo crucificado es el único Mesías verdadero.
El estudio concluye con una advertencia pastoral y una bibliografía crítica de autores católicos tradicionales, patrísticos y contemporáneos.